¿Nace el bebé y el perro se va?

En la primera consulta del bebé, a menudo me preguntan si es recomendable tener una mascota y al bebé al mismo tiempo. No falta una abuela o tía que les ha dicho: “¿sabes todas las enfermedades que le pueden transmitir los perros a tu bebé?”

Muchas mamás, sin tener información adecuada, han regalado a su mascota o la han desterrado a vivir en la lavandería. Hoy les quiero hablar de tres mitos sobre la convivencia de niños y bebés con mascotas. También les compartiré mi historia de pediatra y mamá de Gael y sus cinco hermanos de cuatro patas.

🐈MITO 1: Los pelos del perro o gato causarán alergias a mi bebé

Se ha demostrado que los bebés que nacen y crecen cerca a perros y gatos tienen menos incidencia de alergia a estos. Se ha visto que, la convivencia temprana con un perro, reduce la probabilidad de desarrollo de asma u otras alergias. Esto tiene relación con tener al niño en un ambiente menos “estéril”, lo cual hace que desarrolle mejor su sistema inmunológico. Mientras más pequeño es el niño que convive con una mascota en casa, menor es el riesgo que tiene de desarrollar alergias. Los estudios que se han hecho al respecto son con perros y gatos. Solo se debe evitar el contacto con alguna mascota si se demuestra una alergia específica al pelo de este animal, por ejemplo si un niño es asmático, no necesariamente es alérgico al perro o gato.

🐈MITO 2: Los perros y gatos tienen parásitos que pueden enfermar a mi bebé

Se ha demostrado que los bebés que crecen junto a una mascota tienen menos probabilidades de enfermarse que los bebés sin mascotas. En un estudio hecho en Finlandia durante el 2002 al 2005, se vio que durante el primer año de vida, los niños que crecían con mascotas se enfermaban menos que aquellos que no las tenían. Se sospecha que al tener una mascota en una casa, el ambiente que se maneja no es totalmente estéril y esa exposición progresiva a gérmenes, en general, hace que el niño fortalezca sus defensas.
Siempre es importante tener a nuestras mascotas desparasitadas. En el caso de perros y gatos de casa, que salen de vez en cuando a la calle o al parque, es importante desparasitarlos cada tres meses y colocarles antipulgas, a menos que el veterinario indique algo diferente. Además es importante tenerlos vacunados y llevarlos periódicamente a su control veterinario.

🐈MITO 3: Los perros o gatos pueden atacar a mi bebé y causarle daño

Si uno tiene una mascota que, antes de la llegada del bebé, era el “rey de la familia”, como todo hermano celoso, a veces podría expresar sus celos gruñéndole o haciendo cosas que llamen nuestra atención (como mordiendo algún mueble o destruyendo algún zapato). Es importante que manejemos la situación dándole atención a los dos y, pronto, como toda situación familiar, se resolverá.
Es importante saber que a pesar de que amemos a nuestros perros y gatos como hijos, los animales son instintivos. No debemos dejar a nuestro bebé o niño pequeño solo con el animal, siempre debemos supervisar y estar atentos y enseñar a nuestro bebé a tratar bien a los animalitos, dándole confianza al perro o gato de jugar con su hermano.

#ExperienciaGael

Cuando nació Gael teníamos una perrita salchihuaha en la casa llamada Bibi (muy gruñona) y 3 gatos adoptados de la calle. Durante mi embarazo fallecieron dos de mis perritas .
Al llegar Gael a casa, quise que todo siga igual. Yo dormía con mi perrita y mis gatos, pero como Gael era muy pequeño, temía que los gatos se metieran a su cuna, así que opté por dejarlos en la sala durante la noche. Sin embargo, continué durmiendo con Bibi.

A los 6 meses, Gael comenzó a gatear y fue a causa de su persecución, ¡todo el día perseguía a los gatos!

Él ahora tiene un año y, como desde que nació, se ríe y juega con sus hermanos todos los días.

Siento que mi hijo es más feliz habiendo crecido con sus hermanos de cuatro patas. Nunca ha tenido diarrea, ni se ha enfermado a causa de los animales. Tampoco ha presentado alergias.

¡Yo les recomiendo que mantengan a sus hijos con sus mascotas porque crecerán más felices!